Pregón 7
Por Rita Pacheco
La ex Alcaldesa chetumaleña, y ex Secretaria de Gobierno, vilipendiada por el nada querido “Grupo Cozumel” y por su líder, el del “Altar Mayor”, se debate entre la antigüedad de su militancia priista, el ocaso de su carrera política, su coraje por el maltrato y la traición que recibió como pago al apoyo que otorgó, y por la manipulación de la presidencia que sólo ocupa de nombre, porque no puede decidir nada.
Cora Amalia fue una de las fuertes impulsoras en el sur del Estado de la candidatura del que hoy “la patea” y le insulta su inteligencia. Cora Amalia, como muchas otras y muchos otros, soñaba, creía, y esperaba verse favorecida con la bendición del “Altar Mayor”. Sólo se le quedó en un sueño. A ella también la usaron, la engañaron y la desecharon.
Como siempre acostumbran los de su partido, le dieron una salida de esas que llaman pomposamente “airosa”. Le clavaron dulcemente la daga de los mal agradecidos. Le colocaron en neutral la palanca de velocidades, por aquello de que quisiera tomar impulso. Le pusieron una gran mordaza. Y lo que es peor, la mandaron a operar a favor del integrante más repelido hoy por la clase política priista, en especial la chetumaleña.
Hay que reconocerle y admirarle a Cora Amalia su gran disciplina y lealtad para su partido y para quienes, por supuesto, no se la merecen como el del “Altar Mayor”. Corita, como le dicen de cariño muchos chetumaleños, estoicamente ha aceptado su “viacrucis”. Cual soldado firme y fiel. Aunque por dentro está adolorida. Algunos chetumaleños de esos ingeniosos que sobran, le han creado sobrenombres como “La Soldada Cora Amalia”.
El caso es que Cora Amalia ya se las está viendo “negras” en todo la geografía estatal. Pues en sus recorridos para renovar los Comités Municipales le han “llovido” las quejas y los reclamos de la militancia que ya también está harta de que su voz y voto no sirvan para nada.
Amén del rechazo que le manifiestan por “el delfín” del “Altar Mayor”. Cora Amalia está viendo y sintiendo personalmente que no va a ser tan fácil imponer, y mucho menos ganar la contienda electoral, con un candidato tan débil, tan pobre, y tan rechazado por sus propios correligionarios.Con un poco de auto respeto, de valor civil, de coraje, de honestidad, y de visión al futuro, Cora Amalia debería dar un golpe de timón. Alguien le tiene que “poner el cascabel al gato”. Ella podría hacerlo junto con los priistas de toda la geografía estatal que quieren pluralidad y democracia. Y pasar así a la historia con dignidad.
Pero como dicen los jóvenes de hoy: “se vale soñar”. Es muy difícil que eso suceda. Las mujeres y hombres con dignidad, honrados, y con valentía, francamente están muy, pero muy escasos. Y me temo que la “Soldada Cora Amalia” no está hecha de esa buena madera. Lástima, por los chetumaleños, y por los quintanarroenses en general.
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