Este viernes en nuestro país se celebrará el Día del Niño, fecha mágica y especial que esperan con gran algarabía los infantes ya que saben que durante unas horas serán el motivo de una gran celebración no solo en los hogares si no en sus escuelas, plazas comerciales y los protagonistas mas importantes en los festivales que organizan para tal acontecimiento las autoridades de cada municipio y hasta de los que ya andan en campaña abierta utilizando su bondad y amor para obsequiar juguetes y dulces a los hijos de los todos aquellos que con su voto les otorgarán un lugar privilegiado en la política.
Los orígenes de este memorable día se remontan a partir del año de 1956, cuando la ONU estableció que los derechos de los niños sean celebrados año tras año a fin de promover un día consagrado a la fraternidad y entendimiento entre los niños y niñas del mundo entero, en lo personal como madre todos los días agradezco y festejo la dicha inmensa de tener en mi vida a dos angelitos que le inyectan luz y alegría a mi existir, sin embargo no quiere decir que el 30 de abril pase desapercibido o como un día cualquiera por el contrario, me pesa leer y conocer las estadísticas escalofriantes de infantes que están en el total abandono y es aquí donde verdaderamente me pregunto ¿Qué es en realidad lo que les celebramos los adultos? ¿De verdad es el día de los niños?
Es lamentable que esa fecha tan significativa que disfrutamos en nuestra época y que ahora revivimos con nuestros hijos o sobrinos solo sea en el caso de los políticos y funcionarios, un acontecimiento para lucirse y salir en las portadas dejando a un lado su verdadera obligación como la de instrumentar políticas, leyes y reformas para su real protección y resguardo poniendo a su alcance medios y herramientas que les brinden la posibilidad de un crecimiento integral desde el punto de vista moral, educativo, sanitario y alimenticio a fin de preservar su dignidad como seres humanos que son. Muchas veces los tan famosos y promocionados “Derechos de los Niños” no son velados con ese sentido de vocación que fingen tener.
La realidad nos arroja a la cara cifras escalofriantes y aterradoras al menos en el país, de menores que se han convertido en blanco de toda explotación y desgraciadamente la globalización los ha marcado con el sello mortal en situaciones de desnutrición, marginación, tráfico de órganos y violencia, es desgarrador conocer cientos de casos de abuso sexual en donde la perversidad y la maldad del hombre ya no respeta ni condición, ni edad, ni sexo y mucho menos parentesco, ¿Entonces que es lo que verdaderamente celebramos?
Ni hablar de los mas de 246 millones de niños y niñas que trabajan en todo el mundo hasta por jornadas de 14 horas diarias en condiciones extremadamente peligrosas, de otro porcentaje que viven en las calles y que se alimentan de desperdicios, de los que para sobrevivir deambulan en los basureros pepenando diariamente para poder llevar unos centavos a su humilde morada o al menos para encontrar algo que puedan ingerir, de los que se encuentran sumidos en el total abandono de sus padres en casas hogar, este 30 de abril debería ser un día de reflexión para nosotros, de análisis y de oración por estos angelitos que en su mayoría desconocen la fecha y quienes jamás lo celebran.
Los Derechos de los Niños son aquellos que nos incitan a darles una protección especial para su desarrollo físico, mental y social, a brindarles alimentación, viviendas dignas y atención médica adecuada, a abrirles la puerta a una educación gratuita, a la comprensión y amor por parte de los padres y de la misma sociedad, a arropar a los que han sufrido abandono o explotación en lugar de señalarlos y compadecerlos, a exigir justicia para los que han muerto a golpes producto de la violencia intrafamiliar que padecen en el seno de sus hogares y es aquí donde debe hacerse a un lado la insensibilidad de quienes hoy derrochan a manos llenas recursos en promover su imagen, esos recursos que hoy se necesitan urgentemente en nuestros niños cuya ternura e inocencia son utilizados para llegar a las conciencias de las masas humanas con un solo fin.
Y aunque procuramos como padres brindarles a nuestros hijos todo el calor de hogar y el amor que lamentablemente otros pequeños no tienen, en este día tan especial para esos angelitos, todos sí todos, el mundo entero debería reflexionar sobre la importancia y trascendencia de nuestros niños, por que si bien es cierto que son el futuro de cada país y en definitiva de la humanidad mientras no se tome a conciencia todo lo anterior aquella frase gastada de ¡“Primero los niños” no será mas que una utopía inalcanzable!
Los orígenes de este memorable día se remontan a partir del año de 1956, cuando la ONU estableció que los derechos de los niños sean celebrados año tras año a fin de promover un día consagrado a la fraternidad y entendimiento entre los niños y niñas del mundo entero, en lo personal como madre todos los días agradezco y festejo la dicha inmensa de tener en mi vida a dos angelitos que le inyectan luz y alegría a mi existir, sin embargo no quiere decir que el 30 de abril pase desapercibido o como un día cualquiera por el contrario, me pesa leer y conocer las estadísticas escalofriantes de infantes que están en el total abandono y es aquí donde verdaderamente me pregunto ¿Qué es en realidad lo que les celebramos los adultos? ¿De verdad es el día de los niños?
Es lamentable que esa fecha tan significativa que disfrutamos en nuestra época y que ahora revivimos con nuestros hijos o sobrinos solo sea en el caso de los políticos y funcionarios, un acontecimiento para lucirse y salir en las portadas dejando a un lado su verdadera obligación como la de instrumentar políticas, leyes y reformas para su real protección y resguardo poniendo a su alcance medios y herramientas que les brinden la posibilidad de un crecimiento integral desde el punto de vista moral, educativo, sanitario y alimenticio a fin de preservar su dignidad como seres humanos que son. Muchas veces los tan famosos y promocionados “Derechos de los Niños” no son velados con ese sentido de vocación que fingen tener.
La realidad nos arroja a la cara cifras escalofriantes y aterradoras al menos en el país, de menores que se han convertido en blanco de toda explotación y desgraciadamente la globalización los ha marcado con el sello mortal en situaciones de desnutrición, marginación, tráfico de órganos y violencia, es desgarrador conocer cientos de casos de abuso sexual en donde la perversidad y la maldad del hombre ya no respeta ni condición, ni edad, ni sexo y mucho menos parentesco, ¿Entonces que es lo que verdaderamente celebramos?
Ni hablar de los mas de 246 millones de niños y niñas que trabajan en todo el mundo hasta por jornadas de 14 horas diarias en condiciones extremadamente peligrosas, de otro porcentaje que viven en las calles y que se alimentan de desperdicios, de los que para sobrevivir deambulan en los basureros pepenando diariamente para poder llevar unos centavos a su humilde morada o al menos para encontrar algo que puedan ingerir, de los que se encuentran sumidos en el total abandono de sus padres en casas hogar, este 30 de abril debería ser un día de reflexión para nosotros, de análisis y de oración por estos angelitos que en su mayoría desconocen la fecha y quienes jamás lo celebran.
Los Derechos de los Niños son aquellos que nos incitan a darles una protección especial para su desarrollo físico, mental y social, a brindarles alimentación, viviendas dignas y atención médica adecuada, a abrirles la puerta a una educación gratuita, a la comprensión y amor por parte de los padres y de la misma sociedad, a arropar a los que han sufrido abandono o explotación en lugar de señalarlos y compadecerlos, a exigir justicia para los que han muerto a golpes producto de la violencia intrafamiliar que padecen en el seno de sus hogares y es aquí donde debe hacerse a un lado la insensibilidad de quienes hoy derrochan a manos llenas recursos en promover su imagen, esos recursos que hoy se necesitan urgentemente en nuestros niños cuya ternura e inocencia son utilizados para llegar a las conciencias de las masas humanas con un solo fin.
Y aunque procuramos como padres brindarles a nuestros hijos todo el calor de hogar y el amor que lamentablemente otros pequeños no tienen, en este día tan especial para esos angelitos, todos sí todos, el mundo entero debería reflexionar sobre la importancia y trascendencia de nuestros niños, por que si bien es cierto que son el futuro de cada país y en definitiva de la humanidad mientras no se tome a conciencia todo lo anterior aquella frase gastada de ¡“Primero los niños” no será mas que una utopía inalcanzable!

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